Scotch

Por Franco Rosso

Jueves (casi miércoles) 25 de julio de 2026

 

(…) Después de que terminó el partido y ya con la victoria consumada de la selección, con el Gordo seguimos con un par de discusiones sobre episodios del juego, jugadas, goles y demases. La charla se tentó por derivas y se estiró hasta altas horas así que cenamos…

-También sabemos del fanatismo escocés por el Diego. Le digo al Gordo, haciéndome el que sé un montón del tema.

-Es verdad, me dice, los escoceses y, sobre todo los Higlands, bien ya declarados anti ingleses desde principios del siglo doce y la lucha por independizarse de la corona inglesa, se rinden en el 86 ante el Diego por los dos golazos que le clava a los ingleses en el Azteca. Así: de liberarse del rey a amar al Dios. En realidad, veían en Maradona una deidad revanchista y justiciera de aquella fatídica Culloden de 1746.

El Gordo, que no sabe tanto de futbol, pero sí dice conocer muy bien cuestiones de la música, historia, culturas y tradiciones (de la corriente tradicionalista nata) me comenta esto sobre Escocia, sus tradiciones sus clanes y varios de sus Mac. Que hicieron historia en esas latitudes. El Gordo, cuando se da cuenta de que lo escucho con atención, saca a relucir su sabiduría, se explaya con todas las luces y despliega una verborragia que es de ver. No lo hace con cualquiera, al contrario, ante desconocidos pasa como ignorante de muchas cosas y hasta se guarda opiniones de ciertos temas. Conmigo no. Incluso lo hace a propósito eso de pavonearse de texto en texto, porque sabe que nos reímos de esas intelectualidades poco luminosas. Entonces es como un juego al estilo de Borges y Álvarez, el recordado sketch de Olmedo y Portales.

-Sírvame un uisce beatha, Alvarez, que se me seca el garguero y se me sube el kilt- Dice el Gordo y lo continúa con una carcajada ampulosa. Con el primer término se refiere al Wisky, nombrado así por los primeros escoceses hasta derivar en su fonética y estructura actual de la palabra y el Kilt es la famosa pollera escocesa característica que usan los hombres.  Le pregunto cómo fue que derivamos de ver Argentina enredados en una bandera bengalí y hablando sobre Escocia y las tierras altas. Y me devuelve que todo está en relación directa con todo, que nada es random, como dicen los pibes, que en algún punto las conversaciones se tocan y que no son casuales. Entonces derivamos y la noche nos deja con divagaciones del wisky que tienen más que ver con Morelli y Berruti, en sus clásicos del viejo ATC.

Terminamos hablando de rocanrol argentino. Y así, como todo tiene que ver con todo, el Gordo se despachó con su último dato antes de agarrar la bici y volverse a su casa como pudiera.

- ¡Fe, Fa, Foo, Foi, i smell the blood of an englishman!

- ¿El estribillo de Crua Chan de Sumo, Gordo?

Me dice que sí. Otro grito de guerra escocés. Me lo dejó picando porque estaba insistente con irse porque ya era tarde y debía madrugar. Al final el Gordo sabía de lo que hablaba y me lo tenía escondido. Se hace el humilde porque no le gusta que lo gaste. Antes de irse también saqué a refregarle mis lecturas.

Chau Gorda, le digo y le recito (cambiándole una palabra) de un viejo recorte que recordé que tenía:

“And there’s a hand, my trusty Gorda!

And gie’s a hand o thine!

And we’ll tak a right gude-willie-waught,

For auld lang syne.”

- ¿Grotowski? Me pregunta, haciendo referencia al viejo sketch.

- No, ni tampoco Stanislavski.

-Obvio, la clásica despedida de Burns. Jajaja…Chau, me voy. Me dijo así: como si nada y arrancó la pedaleada lenta y ondulante cagándose de risa. El Gordo es un dispositivo raro. Es como el sonido de una gaita que se esparce por cada intersticio de las cañas y hacen melodía.