Medias
Por Franco Rosso
miercoles 13 de mayo de 2026
Cuando hablamos de cosas del orden de lo cotidiano, tareas diarias, digamos, del orden de la rutina hay cosas que son inentendibles, pero a su vez aceptadas socialmente: las medias deben perder su par. No hablo de que la olvidamos por ahí, la guardamos en otro lado o cosas por el estilo inherentes al ser humano. No. Hablo de cuestiones del orden de lo mágico, de lo misterioso. Las medias pierden su par porque así lo dicen los manuales del hogar. Entonces llenamos bolsas, cajones, bateas, y cuencos de pares sueltos a los que no hay forma de encontrar su compañera. Eso sucede sin más, sin error humano, solo sucede, como ver amanecer, como ver atardecer. Sucede. A veces pienso que hay un pasaje directo desde el lavarropas a una dimensión desconocida a donde van a parar. O se desmaterializan en la soga o las evapora el sol o también hay teorías de que se mimetizan en los cajones con las tablas del fondo y hasta de posibles duendes. Un misterio que la humanidad jamás podrá resolver, aunque quisiera.
En casa hay dos bolsas de esas de tela reutilizable repletas de medias sin sus compañeras. Nadie sabe que sucede, obviamente, pero tampoco nadie se queja de que falte su par porque ya lo naturalizamos. Si falta el par, la compañera va a la bolsa de sueltas. También es una ley que cada tanto desparramemos las dos bolsas sobre la mesa tratando de hacer alcoyana-alcoyana, de rescatar algún parcito que nos saque de apuro ante la falta un fin de semana. No digo que no rescatemos alguno, porque si lo hacemos, pero puede ser un par entre setenta posibles. Mi teoría es que no se naturaliza usar dos medias distintas y que no pase nada porque se caería estrepitosamente el negocio de las medias. Se ve que alguien alguna vez dijo que las medias deben ser iguales en ambos pies, aunque uno sea derecho y el otro izquierdo, aunque uno lo usemos para patear y el otro para apoyarnos, aunque uno tenga un sobrehueso y el otro sea plano. Digo: si ambos son distintos entre sí, ¿Por qué las medias deben ser iguales? Bueno, lo contesté antes, según mi teoría. Tal vez sí podamos separarlas por el grosor, el alto, la tela, pero solo por el color me parece que estamos equivocados. El que le dio una solución sencilla a este problema eterno fue el Gordo. Él usa medias, nada más. Sin tener en cuenta el alto, el color, la textura, nada. Las usa. Entonces no tiene el problema de las medias perdidas y compra solo cuando ya los agujeros de la punta empiezan a molestar. La hace bien y no le tiene miedo a la crítica ajena. Cuando lo quiere gastar porque tiene dos medias distintas les inventa que es el día por tal cosa y que hay que usarlas así en conmemoración, visibilidad, etc. Entonces pasa de croto a cool en un abrir y cerrar de ojos y al segundo siguiente ya nadie se acuerda del color de sus medias. Un crack. En casa todavía no logramos poner en práctica el sistema del Gordo, pero en cualquier momento arrancamos. Estamos comenzando con la tercera bolsa. A veces, ya cuando pierdo la esperanza de encontrar los pares perdidos de hace tiempo, le paso un puñado de la bolsa de las medias perdidas y con eso tiene para tirar un añito, tal vez. Un reciclador del que aprender. Pero no es el único misterio doméstico, hay varios más, tal vez nombré ese porque es universal, común a todos, pero ¿qué me dicen de los broches…? Otro gran misterio del universo sin resolver…
