Femme
Por Franco Rosso
Miércoles 20 de mayo de 2026
Yma Sumac fue una cantante tremenda. Tenía unos tonos a los que muy pocos podían alcanzar, es más se decía que tenía cinco voces. Peruana, y actriz también. Tuvo mucho éxito en Francia, allí se la elogió sin reparos y en el resto del mundo sin dudas. Sus registros inigualables hicieron de la morocha cajamarqueña una cosa excepcional en la música. Estábamos con el Gordo el sábado a la noche escuchando un disco de Yma e hicimos un repaso de algunos íconos de mujeres en la música, enganchamos con la soprano Minnie Riperton, que continúa la línea de Sumac, luego Grace Jones, Ella Fitzgerald pasamos por Aretha, Tina Turner, Joplin, Sosa, Erica Badú hasta llegar a Maria Helena y su Canto Islero, pero sin dejar afuera a Clare Torry y esa particularidad tremenda de una canción sin canto, solo sentimiento: The great gig in the sky. Coincidimos en que la voz y la composición de Torry fue inigualada, al igual que la de Yma y Riperton.
Las voces femeninas en la música tienen una belleza única. Con el Gordo admiramos eso. Sin embargo, cuando hablamos sobre literatura escrita por mujeres, diferimos en los gustos. El Gordo se inclina por el relato más salvaje, más de género y crudo, podemos decir, yo voy más por el tono confesional, por la línea de Woolf, Sexton, Plath, pero también algo más acá en el tiempo, y fuera de la poesía, como Ale Zina, Almada, Gallardo, Orpheé. El Gordo en narrativa es declarado fan de Flanery, Uhart, Enriquez, Reyes, Bazterrica entre muchas otras. De todas formas, las voces de mujeres tanto en la música como en la literatura son impresionantes, en todos sus tonos. El frío nos trajo las lecturas y el wisky las voces de mujeres de distintas generaciones que conversan entre ellas. De fondo ahora suena Vanessa Paradise con un francés exquisito, juvenil como siendo la banda de sonido de un Nabokov de los cincuenta, pero en el ochenta y siete. Y así escuchamos. Con ese encadenamiento de voces en la cabeza, ese enredo del hilo que se forma y que nos traslada de un libro a una canción, de una estética artística a un momento puntual histórico; de un estado de ánimo a un olor particular: de France Gall a los amarillentos ligustros disciplinados en flor. Uno porque a veces descree, o por puro distraído, pero todo eso sucede cuando suena música en loop. Música en la poesía, en la vida misma.
